lunes, noviembre 09, 2020

Fingir

No estoy mejor, pero día a día, es más fácil fingir que lo estoy.

Ahora tengo dos pensamientos prohibidos: Tú, en el top de la lista. Temas que no debo tocar porqué aún es insoportable la realización del nunca.

Últimamente se me vienen a la mente pequeñas palabras que me decías. La última que me quebró el alma fue tu usual pregunta cuando me escribías temprano "¿Estás yepeta?" Era la señal de que estabas de buenas y buscabas algo, me buscabas a mí para cualquier tontería que se te ocurriera antes de las diez de la mañana. El sólo escribirlo me rompe de nuevo.

El segundo pensamiento prohibido, no me rompe, pero sé que no es correcto: "La muerte es fácil, y no sabes cuánto la deseo" día a día no hay uno sólo en que la idea no venga a mi mente.

Cada día es una montaña rusa en cuanto a pensamientos y sentimientos, nada es estable. Una canción parce bien en la mañana, pero después es un tormento.

Me mata la soledad a la que estoy condenada. Nadie me entiende como tú y ahora duele más cada día, porque no te tengo para compartirte mis miedos, mis canciones, mis ideas... tomo fotografías de los niños, pero ¿para quién? Tú siempre eras mi remitente, y ¿ahora?

No me había dado cuenta de que muy poco lo guardaba para mí. Todo lo compartía contigo.

Me sentía orgullosa de pensarme independiente, !Qué gran mentira! desde que te conocí jamás lo fui. Justo ahora que ya no estas me doy cuenta de esto. 

Estoy tan rota, tan incompleta. En ningún momento mejora y temo que sea así de ahora en adelante.

martes, agosto 04, 2020

Mensaje

Hay mensajes que aún con las palabras correctas te matan un poquito.


Y al parecer puedo seguir muriendo de a pedazos.

miércoles, julio 29, 2020

Esto es una...

Quisiera escribir que estoy mejor, que la dosis del tiempo está surtiendo efecto apagando un poco cada día el infierno en mi interior, que entiendo que con paciencia algún día podré recordarte de forma sana. Que cada día es mejor.

La realidad, esto es una mierda.

Nada se acomoda, nada mejora.

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Sigo preguntándome si aquello que te mata se toma su tiempo para hacerlo lentamente. Nadie hizo esa aclaración. ¿Viene en letras pequeñas?

Vivo en dos estados que sé no son para nada sanos: negación y ansiedad.

Estoy taponeando pobremente una presa que se desborda a cualquier leve descuido y duele como los mil demonios.

“Los corazones pueden romperse. Sí, los corazones pueden romperse. A veces pienso que sería mejor que muriésemos cuando lo hacen, pero no lo hacemos”. (Stephen King)

Hoy soñé contigo. Cuando desperté aún sentía un leve remanente de tranquilidad. Quise tratar de recordar lo que había soñado pues la sensación que había dejado era agradable, luego caí en la cuenta. ¿Cuántas veces se puede seguir rompiendo un corazón ya destrozado?

No creí que fuera posible sentir de nuevo el desgarre, pero !vaya que si lo sentí!

Sin poderlo evitar  las lagrimas salieron y el ataque de ansiedad se abrió camino. La familia me esperaba para el desayuno y con todas mis fuerzas reprimí todo lo que pude. Obviamente fue muy poco y en cuanto tuve oportunidad me escabullí alegando tener trabajo. 

Los cigarros se acabaron y terminé golpeando la pared con fuerza contenida, no quise espantar a mis chamacos. Mi Cas sabe perfectamente cuando estoy mal y se espanta, me mira con sus ojos redondos con miedo en ellos. Ese día me oyó gritar y llorar, creo que le provoqué un trauma.

Estoy esperando a que sea seguro salir para comprar una cajetilla nueva sin que la familia se entere. Es lo malo de tenerlos justo en frente, aunque no sé dónde estaría sin ellos.

Sé que necesito ayuda, esto no lo puedo hacer sola. No sé cómo hacerlo. ¿Sabes por qué no busco ayuda? Una voz cruel en mi cabeza me dice que no la merezco, no aun. Sé lo que hice y sé que merezco un castigo. También sé que eso está mal y debería de tratar de salir del hoyo. Es un círculo vicioso, de mis favoritos.

miércoles, julio 01, 2020

Distracciones

La mejor forma de construir muros es evitándote.

En las últimas semanas encontré algo con qué obsesionarme, me funciona como si fuera una droga.

Descubrí en los días recientes que el dolor se acentuó en la boca de mi estomago para no irse. Todo el tiempo está ahí esperando un momento de descuido para hundirme en una oscuridad que, si dejo que me atrape, no podré salir. Sé de lo que soy capaz, conozco mis limitaciones y mis alcances, sé que si dejo que la idea sobrepase cierto límite no habrá nadie que me detenga para terminar de una vez con este infierno. De forma permanente. No soy estúpida y sé que no lo debo hacer. Aunque tal vez lo soy por no hacerlo.

Este pesar se hace insoportable en ciertos días. En estos días quiero llorar todo el tiempo, quiero dejarme caer por completo y eso me da miedo, no por mí, me da miedo el dolor que voy a causar a todos, la carga que sería para todos. Tú sabes bien que por eso me detengo, pero cada vez el esfuerzo que tengo que invertir en no dejarme vencer es cada vez mayor y, la verdad, ya estoy cansándome de hacerlo.

Como soy experta en hundirme en mundos alternativos y es la única forma en que puedo controlar a mi perversa mente y me hundí en la lectura, pero sus efectos son sólo momentáneos por lo que debo de estar pegada, literalmente, cada momento del día en las palabras y crear una obsesión que parece más bien actuar como una droga que me mantiene alejada de mi yo, pero al segundo que despego mi mirada de las páginas la pesadumbre está ahí en mi estomago a la espera de cualquier brecha para colarse dentro de mi pecho. Ya te imaginarás que el simple echo de probar bocado me trae a la realidad y eso impide que siga comiendo. Con mucho esfuerzo lo hago para no preocupar a los papis, pero me pregunto: si el simple hecho de comer me está matando, ¿cuál es el punto de hacerlo?

El sábado fue un día particularmente malo. Todo el tiempo el ansia, el temor, el "para siempre" me estaban comiendo pedazo a pedazo. Nemo se fue a maullar a tu cuarto con mucha tristeza, todo el día estuvo muy inquieto y traté de distraerme. 

Estaba viendo el capítulo de Sens8, en donde Lito está en el museo de Diego Rivera y ¡Santos infiernos malditos! Recordé todo lo que hicimos ese día y el porqué me llevaste a la casa Azul de Frida Kahlo. Habíamos estado peleando, teniendo tantos problemas y lo hiciste sólo porque sabías que a mí me gustan esas cosas. Gastaste todos tus ahorros en organizar un día perfecto para mí y que ya no siguiéramos molestas la una con la otra. Te esforzabas tan duro que al principio fue incomodo pero después decidí poner de mi parte. Querías comprarme todo lo que veía y al final nos ofrecieron el viaje al de Diego Rivera. ¡Por todos los dioses! es tan maravilloso, caminamos junto con el guía absorbiendo cada palabra, maravillándonos tanto con lo que nuestros ojos veían que todos nuestros problemas y discusiones se fueron muy, muy lejos. Era solo un día para nosotras.

Compraste varios cuadros de Frida. Cuadros que ahora cuelgan de las paredes recordándome, de nuevo, que no vas a estar. Que ya no estas y no vas a regresar.

¡¿Qué mierda es esta?!

Todo es doloroso, todo es peligroso.

Mi mente se desató, creo que es su forma de superponerse y contrarrestar los muros y distracciones que me impongo. Ahora cada momento me trae los peores recuerdos, las peores perspectivas que evito considerar. Mi mente quiere hacerme pagar por todos los errores evocando mi infierno personal en cada oportunidad que tiene.

"Depression in living in a body that fights to survive whit a mind that tries to die"

Fights. Tu tatuaje me da una bofetada: "Nunca te rindas sin dar la pelea". ¿A caso sabías que algo así iba a  pasar?, ¿por eso lo elegiste?, ¿por qué no otra frase, por qué no una figura, por qué precisamente eso?, ¿el mensaje es para mí?

¡Qué narcisista soy al pensar algo así, ¿no?!

Y luego viene la culpa. Justo ayer fue un día relativamente bueno. Mis emociones parecían completamente selladas. No podía sentir nada, pero ¡Ay mi cabeza! me empezó a recriminar por no sentir nada evocando el peor día de mi vida. Traté de callarla lo más que pude, pero al final de día la culpa era insoportable, entonces puse las canciones prohibidas. Un leve pesar se expandió aliviando la culpa, pero atormentándome como siempre. Afortunadamente el cansancio vino al rescate. Si he dormido tres horas seguidas por día durante las dos ultimas semanas es mucho, el cansancio empezó a vencer a mis ojos a las 11 de la noche quitándome el tiempo para seguir torturándome de una u otra forma.

Dian dice que tengo que dejarme caer, un día, que todo sea lágrimas y mocos para exorcizar todo lo que tengo dentro. No puedo hacerlo. Primero: no quiero causar pena en la familia porque sé que se preocuparían, sé que con hacerlo yo misma abriría la herida que dejaste en cada uno de ellos; segundo: porque sé que no voy a levantarme, una vez que me deje caer no voy a querer salir y la idea que estoy tratando de mantener a raya va a ser la única luz que pueda ver en medio de esa oscuridad, y no debo hacerlo.

lunes, junio 08, 2020

Cepillo de dientes

Y los muros colapsaron.

Ahora creo que no eran muros, un simple estado de Shock solamente porque justamente hoy todo se vino abajo. Todo volvió a resurgir, toda la culpa y el vacío y la tristeza y, como si no fuera suficiente, la ansiedad.

No me había percatado cuánto le dueles a la mami, eras su hija y tuvo que dejarte ir tan pronto. Le dueles mucho. No lo había visto porque estaba cegada de mi dolor creyendo que como estabas conmigo los demás no sentían tanto tu pérdida, pero estaba equivocada, de hecho creo que es de familia eso de "ignorar los problemas sin pretender resolverlos y esperar a que sólo desaparezcan", es la forma que tiene la familia de poder seguir adelante, sólo los tratamos de enterrar lo más profundo porque de otro modo, duelen demasiado, tanto que no podríamos dar un sólo paso siendo totalmente conscientes de que ya no estas. La diferencia que radica entre cada miembro es el éxito con que lo hacen. Yo creí que lo estaba haciendo pero ahora creo que no. La mami también lo intenta, pero también es demasiado para ella.

La culpa y el arrepentimiento es lo peor de manejar porque, como ser pensante, instintivamente huyo del dolor pero la culpa me detiene porque sé que lo merezco con todas sus letras. Había intentado escapar y creí que en el momento en que pudiera controlar estos sentimientos me sentiría mejor, pero me descubrí sintiendo como si te traicionara y entonces me obligo a sentir dolor porque sé que es lo que merezco por haberte fallado tan feo.

Apenas me descubrí pensando, he estado tan concentrada en mí que no había podido pensar en algo más, pero de pronto me vino a la cabeza cómo te sentirás en este momento. Conozco bien tu temperamento y no sé cómo funcionen allá las cosas pero y ¿si te sientes enojada, sola, triste y desesperada por todas las cosas que perdiste? No creo que allá sea todo nubes blancas flotando, creo que es más bien otro plano con nuevas cosas, otro camino como diría Gandalf, pero te toca andarlo sola y no sé qué tal te vaya con eso; sin embargo tengo la esperanza que de algún modo estés cerca de mí y de toda la familia, deseo que no estés tan molesta conmigo como para ya no querer saber nada de este lado o como para irte completamente aunque creo que el mundo en general está empeorando. Contigo a mi lado no sería tan detestable.

Ayer estaba lavándome los dientes y mi cepillo ya no sirve mucho, pero la idea de comprar uno no la puedo soportar. El cepillo que nos gusta viene en pares, ¿cómo puedo comprar mi cepillo de dientes sin pensar que te estoy traicionando?, ¿a quién le voy a dar el otro cepillo? el mío tiene que ser morado, pero ¿quién se va a quedar el del otro color?, ¿cómo se supone que voy a lograr esto si ni siquiera puedo comprar un maldito cepillo de dientes?

viernes, junio 05, 2020

Muros

Creo que estoy construyendo muros.

Al principio creí que era un estado de shock y que en algún punto iba a volver a la realidad y caer de nuevo.

Unos días estaba aparentemente bien, pero después sentía de nuevo los ataques de ansiedad. Son lo peor, los odio. Y de nuevo lloraba, pero no por mucho tiempo, aunque el sentimiento de vacío infinito se conservaba ya no había más lágrimas que derramar, como si tuviera que llorar una cierta cuota, una vez pagado el tributo en lagrimas y desesperación llegaba un poco de paz.

Y después lo noté, eran muros. Soy experta en sepultar traumas, problemas, sentimientos, enterrarlos hasta que olvido qué era lo que significaban, pero tu y tu recuerdo son demasiado fuertes, aunque pongo muros, los recuerdos más horribles, los recuerdos tuyos en general que me lastiman y no me dejan respirar a veces pasan el muro, porque por lo general me encuentro con un dilema enorme:

No te quiero olvidar, te me desvaneces como agua entre los dedos, pero cada recuerdo tuyo me lástima enormemente y provoca los ataques de ansiedad o pánico. Construí muros pero mi mente me traiciona trayéndome recuerdos tuyos de todo tipo para que no te olvide (como si pudiera hacer tal cosa) y vuelven los ataques aunque debo admitir, son un poco más controlables pero a un precio que no me gusta: enterrarte, evitarte y no pensarte.

Después viene un sentimiento de culpa por no pensarte y tratar de olvidarte. Es un mar de emociones muy fuertes. Todos estos procesos no me quitan una idea de la cabeza: Me quiero morir, morir de verdad. Sería un escape, un descanso y no puedo evitar pensar que si muero te volvería a ver y volveríamos a estar juntas en aquello nuevo y desconocido, no importa qué sea, mientras pueda volver a verte y hablarte y tenerte, recuperar mi mitad y el sorprendente beneficio de no volver a sentirme como me siento ahora.

Sigo pidiendo una sola cosa desde que ya no estás: regresar el tiempo o morir, cualquiera de las dos. Quiero regresar el tiempo para, ésta vez, no matarte. Quiero morir para volver a estar juntas. Cualquiera de las dos son bienvenidas.

Tranquila, quiero morir pero no pienso en el suicidio, eso mataría a la familia. Sé que no puedo ni debo hacerlo, también pienso en nuestros 6 niños, no podría dejarlos al cuidado de alguien más. Nadie los amaría como nosotras y pese a todo eso la idea de morirme me sigue tentando.

Ni la música es segura en estos momentos. Todo me recuerda a ti, todo es una tortura en este momento. La única que mi espíritu aguanta es una de Dvorak, por alguna extraña razón que no puedo explicar.


La pongo una y otra vez y ayuda con la ansiedad, aunque supongo que en algún futuro van a ser de las canciones que ya no podré escuchar. Una de tantas. Ya había perdido muchas y contigo se van a ir aún más. Otro tipo de canciones no las puedo escuchar sola, aún no me atrevo a escuchar demasiadas y aún así a veces tengo que saltar algunas porque simplemente no puedo.

Estos últimos días he estado ocupada con el Nany poniéndonos al corriente con su tarea atrasada, poner las fechas de Mayo eran un dolor que debía esconder a mi chamaco porque ya demasiado daño tienen mi Eddy y mi Nany como para seguirlos atormentando.

En familia no te mencionamos porque sé que nos dueles a todos y al mismo tiempo me molesta que todos actúen como si nunca hubieses existido. Una noche mencioné lo de el arreglo de tu tumba, el ambiente se ensombreció y mi Eddy sé que se puso muy triste, así no puedo culparlos por no mencionarte, están protegiendo a los chamaquitos, pero todo duele. Al final no creo discernir qué es mejor.

viernes, mayo 29, 2020

Es peor

Hoy hablé con la mami.

Tengo una opresión muy desagradable. Desde la noche no quería irme a dormir, tenía miedo, ¿de qué? de soñarte y de no soñarte. Esto es un asco.

Había una opresión creciente en mi estomago, como temor. Le temo a la perspectiva de no volverte a ver. Aún no me hago a la idea, me es imposible pensar que no te volveré a ver. No te volveré a ver. No te volveré a ver. En sueños, quizá.

Hoy por la mañana ese sentimiento se acentuó un poco más y luego la mami me compartió su pesar, también te extraña mucho, dice que se le hace increíble que haya sucedido todo tan rápido, que aún no lo cree, que cómo puede ser posible y entonces todo empeoró.

Desde ese momento todo empeoró aún más (como si fuese necesario aún más) y ahora tengo un coraje en el pecho, un coraje de impotencia, no puedo creer que no pueda hacer nada, que no haya podido hacer nada. No es posible que no estés, ¿porqué nadie nos advirtió, nos dijo algo más?, ¿porqué nadie hizo nada más? No puedo creer que ya no te tenga.

No he podido encontrar algo que no involucre muerte o amistad. Nos veo en cada pareja que veo y se me parte el corazón porque mis ojos jamás volverán a cruzarse con los tuyos dentro de una multitud, ni voy a volver a sentir ese sentimiento de hogar y tranquilidad cada vez que te veía llegar, cada vez que te reconocía a lo lejos. No voy a volver a tenerte ni sentirme completa nunca más.

Siempre me jacté de que yo no necesitaba pareja sentimental, de que yo era una mujer completa. Que engañada estaba, no lo necesitaba porque te tenía a ti completando mis carencias. No puedo creer que no estés y que no te volveré a ver. La simple perspectiva me parte en dos y me da miedo, me da temor que en mi futuro no vas a estar tu.

La idea de la muerte me está atrayendo más de lo normal. La veo como un escape, mi salida de este infierno que es la vida sin ti. Si no estuvieran mis niños o la familia ya lo hubiera hecho sin pensar en nada más. Nada más parece importar simplemente porque ya no estás tu en este mundo ni en esta realidad. Ya no estás conmigo. No te volveré a ver y me quiero morir en este momento con la esperanza de volverte a encontrar porque no me veo seguir viviendo sin ti.

jueves, mayo 28, 2020

Hoy

Ayer fue un día muy malo.

Me pregunto si serán así todos miércoles de ahora en adelante. Son una pesadilla.

Ayer me di cuenta de que no puedo respirar bien. La tos se hizo un poco más persistente y por unos segundos sentí una opresión o algo parecido que me impidió respirar, fueron solamente un par de segundos pero no pude evitar pensar en ti, si eso fue lo que sentiste y cuánto me merezco que me pase lo mismo.

Ayer, todo el día el hueco y la tristeza inundó todo mi día, ayer ya no sabía cómo hacer para continuar. Toda la familia vino a verme, pero sólo me hacen sentir más vulnerable, más vacía, más rota. Aunque la alternativa creo que me haría sentir peor. Creo que también no hay consuelo adecuado, no hay acción o palabras o abrazo que ahorita me hagan sentir mejor, simplemente todo me hace mal, todo lastima.

Hoy soñé contigo, me tenía que meter a bañar pero estaba perdiendo el tiempo contigo, como siempre. De nuevo no pude ver tu rostro, pero escuché tu voz, era tu voz y cuando desperté no me sentí ni tan vacía ni tan dolida como la ultima vez, aunque creo que estoy como en un estado de shock.

martes, mayo 26, 2020

Lo peor son las mañanas

Cada día es volver a hacer el esfuerzo de mantener las piezas juntas.

Hoy te soñé.

Estábamos estudiando, en algún tipo de universidad con dormitorios muy compactos. No pude ver tu rostro pero eras tu y platicábamos como siempre lo hemos hecho. Lo hacíamos. Estábamos contentas.

La mami dice que eso es bueno, que estuvieras contenta en el sueño. Para mí fue un golpe muy duro porque el sueño no duró más que apenas un suspiro y después tuve que despertar a una realidad donde te volví a perder por ese estúpido sueño. Otra vez ya no estabas conmigo. Otra vez todo el esfuerzo de ayer se fue al carajo y caí un poquito más profundo.

Aún no me cabe en la cabeza que entre tu y yo hay un NUNCA. Aún no digiero la idea de que no voy a volver a verte o a hablar contigo, apenas la pienso y ya no puedo respirar.

¿Cómo le hacen las personas para superar este tipo de pérdidas? Porque lo he visto. Muchos lo logran, pero ¿cómo le hacen?

Castielito de nuevo está en tu ropero. Yue, tu niña, ayer te buscaba en tu cuarto y miraba tu cama muy insistentemente, ¿cómo le digo que ya no vas a volver a cargarla ni cantarle ni darle besos hasta que se enoje?

¿Cómo me digo a mí misma que ya no hablarás conmigo?

¿Cómo voy a poder vivir sin ti? Eres mi otra mitad, aún ausente sigues siendo una mitad faltante. No sabes cuánto deseo que los papeles se inviertan, siento que te tocó la parte fácil. Quisiera cambiar de lugar, al fin y al cabo a esto que estoy haciendo no puede llamársele vivir, duele demasiado. De las dos siempre creí que tu tenías más posibilidades de una vida feliz que yo. Tu merecías más quedarte aquí que yo.

lunes, mayo 25, 2020

Día

¿Sabes cómo es esto del duelo?

Es tratar de caminar, hablar, respirar, limpiar, alimentar a los niños, hablar con los papis y los hermanos con un gran cuchillo clavado a la mitad del pecho y a pesar del dolor, a pesar de que un mal movimiento, un recuerdo o una perspectiva hagan que se clave un poco más y te duela hasta el tuetano y que todos lo puedan ver y todos te pregunten a cada momento "¿cómo estas?" sin saber que esa pregunta lo único que hace es señalar que pueden ver la herida sangrar, una herida que tratas de ignorar (sin éxito) y seguir haciéndolo sin importar nada, porque lo último que quiero es provocar más dolor para ellos.

Ridículamente tratas de seguir con tu "vida normal" a pesar de que para nada va a volver a ser normal.

La familia está muy preocupada por mi estado de salud, temen que enferme más o que presente más síntomas que simplemente no llegan. Los entiendo un poco, yo misma me vi en la posibilidad de caer enferma también aunque sé muy bien que no tengo tanta suerte como para que me pase a mí también.


domingo, mayo 24, 2020

La Nota

Ayer por la noche encontré una nota en mi celular que escribí el 31 de Marzo a la 1:07 am y escribiré sólo la primer parte:

Hoy en una noche díficil.
Momo, Nemo, Cheese y Jr duermen despatarrados en mi cama mientras yo me dedico a evitar un ataque de ansiedad. En la misma cama.
Tengo la incertidumbre y el temor de que se viene algo peor, no sólo para mi si no para gente que quiero y siento que mi ayuda no será lo suficiente cuando más necesaria sea...

¿Cómo pude ser tan estúpida?

Lo presentí un mes antes de que todo el declive iniciara y aún así no lo vi, no lo supe prevenir ni porque lo había presentido un maldito mes antes. Y entonces una culpa horrible se me vino en la boca del estomago. Tomé todas las peores decisiones que alguien en mi posición hubiera tomado, error tras error. Perdóname Ley!

Hoy se fue a poner la cruz a tu tumba, te volví a pedir perdón y por un momento me sentí un poco más tranquila, pero no fue suficiente. La noche anterior tuvo grandes consecuencias porque comprendí que merezco morir por haberte dejado a ti morir, por haber fallado. Yo era la única persona en la que confiabas y te fallé. Anoche sentí como si yo misma te hubiera matado y la culpa pesa más que cualquier pensamiento racional.

Ayer toda la familia me abrazó, me recordó que no estoy sola y cuánto me necesitan y me quieren y créeme que no hago nada al respecto por que no quiero provocar más traumas a mi Eddy o a mi Nany, porque ayer casi los escuché suplicando que viviera y no quiero provocarles más dolor, también porque mis seis niños necesitan que los cuide, porque ambas sabemos que nadie los va a cuidar como nosotras y estoy segura de que no quieres que yo los deje solos.

A veces fantaseo con que me dices que no hay problema, que lo pasado ya pasó (y luego te reirías como siempre lo hiciste al burlarte de mí con esa frase) que piensas que hice lo mejor y que cuando nos volvamos a ver arreglaremos cuentas, que no me siente mal porque es lo que yo haría si la cosa hubiera sido a la inversa. Jamás te culparía por alguna decisión, a mí me gustaría que siguieras tu vida lo mejor posible, lo más contenta posible porque yo te estaría esperando hasta que sea tu momento.

Luego también pienso que te arrebaté demasiado, me entra una culpa inmensa y la ansiedad vuelve a atacar sin tregua.

Te extraño mucho, aún me duele la idea de que ya no vas a estar conmigo nunca más, un hoyo sin fondo se instala en medio de mi ser y me da un miedo la perspectiva de la soledad, cosa que jamás me había molestado. No imagino una vida sin ti. ¿Qué voy a hacer sin ti?

Perdóname, Ley, jamás fue mi intención. Con gusto cambiaría de lugar contigo porque sé que lo merezco. Perdóname por arrancarte todos nuestros planes. No sabes cuanto deseo volvernos a ver y hablar contigo y escucharte y saber que estamos bien, que me perdonas y que al final no fue tan horrible como yo lo recuerdo.

No te preocupes, no voy a hacer nada estúpido, no por la familia, no por nuestros niños y no porque al final no me lo merezco, sería una salida fácil para mí, aunque te confieso que extrañamente no me veo viviendo tanto tiempo sin ti, y ya sabes que tengo algo de bruja, así que eso me tranquiliza un poquitin de un modo muy macabro.


sábado, mayo 23, 2020

Hoy

Ley.

Hoy la familia va a levantar tu cruz, vienen amigas de la Vieji lo que no me hace muy feliz porque se me hacen todas muy falsas.

Tengo una tristeza que ya no se disipa muy bien. Durante la noche me la pasé dormitando nada más, no le dije a la familia porque se preocupan, aunque no me lo dicen los síntomas que tengo de gripa les preocupa mucho. La verdad la idea de morir no me parece tan macabra, más bien ahora es como una promesa de volverte a ver donde quiera que estés. Incluso he pensado que una vez que mis niños se te unan allá, yo los siga sin mucho retraso. La muerte ha pasado a ser ahora un consuelo, sé que se ve mal que lo diga así, pero eso es justo lo que pienso.

También he estado reflexionando, no te pensaba porque me dolía mucho y rehuyo de ese sentimiento, pero he estado considerando la idea de abrazar ese dolor y ese hueco en el estomago y tratar de vivir con él. Hacerlo mío, no rehuir y sólo dejarlo sentir, aunque no sé si lo soporte o es la idea correcta.

Aún no me cabe en la cabeza que no estés, sigo esperando oír tu voz o verte salir de tu cuarto. No me cabe en la cabeza.

Eneby

Ley,

Hoy le avisé a Eneby. Le escribí porque sospeché que iba a ser difícil. Obviamente me marcó porque la noticia fue muy fuerte, pobrecita, me marcó llorando, enojada, desesperada e incrédula pero con el dolor en la garganta, yo sólo le decía "Perdón, perdón", interrumpió sus lamentos para decirme que no fue mi culpa, pero no estoy segura de si eso es verdad.

Me pidió explicaciones, le conté a grandes rasgos cómo había sido, recordé cómo la ambulancia no llegó a tiempo de manera deliberada y lo injusto que había sido tu partida, tanto por los doctores y la ambulancia, tanto por mí por no haber hecho más.

Tengo un sentimiento de culpa que va en aumento como van pasando los días porque ahora se me ocurren más cosas que pude haber hecho y no hice. No te fui suficiente y eso nunca en la vida me lo voy a perdonar. Perdóname, Ley, debía haber hecho más. Perdóname.

He notado que mi Yue ya no sonríe tanto como antes lo hacía, antes la mayor parte del tiempo andaba con su sonrisa, ahora su boquita es una línea recta más permanente, aunque no te miento, ella también le está echando bastantes ganas, su espíritu latoso la mantiene de pie, pero esa sonrisa espero que pronto la recupere de nuevo. Era una niña tan feliz con su madre y ahora parece apenas aguantar.

Ay mi Ley, perdóname también porque casi no te pienso, pero todavía no puedo. Cualquier recuerdo tuyo duele mucho. Apenas hoy hablaban del cumpleaños del hermano, recuerdo como te burlabas del tipo grandote con su voz aguda. Recuerdos tan cercanos y al mismo tiempo pertenecientes a una vida totalmente diferente. Ese día ni siquiera sospechábamos lo que nos esperaba.

También recordé el viaje a Oaxaca. El accidente ya no parece tan feo, Es increíble que ahora podría formar parte de los buenos recuerdos por el simple hecho de que tu estabas, todos aún estábamos. Me rompería la pierna mil veces más y aguantaría felizmente el dolor si con eso te mantuviera a mi lado.

Me voy porque mi Yue no me deja escribir. Descansa donde quiera que estés. Te prometo nos volveremos a ver.


jueves, mayo 21, 2020

Los hubiera y los cállate

Mi mente está llena de hubiera, cada uno acompañado con su respectivo peso desagradable en la boca del estomago, como si cada "hubiera" liberará una dosis de miedo y culpa, arrepentimiento y dolor.

Cuando logro tomar un poco de control sobre los "hubiera" una voz repite una y otra vez la orden "¡cállate, cállate!" en tono urgente demandandome a llevar mis pensamientos en otra dirección, pero es que no puedo dejar de pensar: "hubiera hecho más, lo hubiera hecho antes, te hubiera preguntado, hubiera exigido, te hubiera cuidado mejor, te hubiera internado, te hubiera comenzado a dar respiración boca a boca antes, te hubiera preguntado más detalladamente tus síntomas, no me hubiera conformado, me hubiera informado más, hubiera llamado a alguien más, me hubiera quedado contigo esa última noche para así haber tomado más conciencia de lo que te aquejaba, hubiera..."

Y después, justo un mili segundo después alucino que tal vez si hubiera hecho aunque sea alguno de estos hubiera tu seguirías aquí, recuperándote de lo que hubiera sido sólo un horrible susto y es entonces cuando aquella horrible pesadez invade mi estómago y me grito a mí misma ¡Cállate, cállate! y me obligo a sacar mi cabeza de estos tormentosos pensamientos que lo único que hacen es llevarme a la oscuridad.

Aún me dan bajones, aún me da un miedo pensar que todo aquello en verdad pasó. Trato de alucinar que todo eso que viví no fue para así no tumbarme en la oscuridad que amenaza mis días desde que te fuiste... o dejé que te fueras.

Perdóname, Ley.

Qué insuficientes palabras pero no se me ocurren otras, no pienso en otras. Ojalá estuvieras aquí para calmarme un poco, ojalá que simplemente estuvieras aquí y punto.


miércoles, mayo 20, 2020

Ley

¿Cómo se supone debo de hacer esto?

Estas en todos lados, cada paso, cada objeto, cada pensamiento aún escucho en mi mente tu voz haciendo algún comentario o recordando tus palabras. Todo duele a estas alturas.

¿Cómo se pudo torcer todo tan de pronto?

El remordimiento me carcome y las imágenes de tus últimos momentos me acechan sin piedad en cualquier momento. No puedo respirar y tengo miedo, un miedo intenso, profundo, un miedo que suena más a pánico y que trato de evadir con todas mis fuerzas.

Te quiero aquí conmigo como se suponía que deberías estar. No puedo imaginarme una vida sola, siempre estabas y ahora ya no y yo qué hago con eso. O debería decir, qué hago sin eso, qué hago sin ti.

Cada momento del día se siente incompleto, incluso mi respiración se siente incompleta, como si algo impidiera la entrada del aire a mis pulmones. ¿Yo qué hago sin ti? si en cada oportunidad me recordabas que eramos ambas en el mismo paquete, cada decisión desde hace quince años era pensando en las dos, ¿Cómo podré pensar ahora sólo en una?

Tengo pánico de que esto se ponga peor, apenas ha pasado una semana y siento que mis fuerzas bajaron considerablemente, ¿cómo le hago, Ley, para que me permitas vivir sin ti?

Sigo pensando que es un sueño, una parte de mí me dice que esto no ha pasado, que en cualquier momento me hablaras o saldrás de tu cuarto gritándome o llegaras con tu cara de cansancio y fastidio y dirás: "Qué bueno que ya estoy en mi casita" como siempre me decías y te tumbabas en el sillón.

¿Cómo voy a soportar ya no ver que abrazas a Yue y que le cantas y que le das tantos besos hasta que la haces enojar?

¿Cómo voy a soportar vivir sin mi otra mitad? ¿Y que se hace con este vacío justo en el centro de mi ser?

No sabes cuántas veces al día imploro por una segunda oportunidad, por regresar el tiempo y hacer las cosas diferentes, imploro porque me dejen cambiar sólo una pequeña cosita, imploro porque esto sólo sea una pesadilla que se extendió demasiado en mi mente y que me despiertes gritando.

No sabes lo que daría sólo por poder hablar contigo una vez más y saber que ahora estas bien, y decirte yo cuánto es que me importas y cuánto lo lamento.

Recuerdo esa tarde en que después de comer, te quedaban libres aún unos 20 minutos y nos fuimos a acostar a tu cama y el sueño nos venció y ya no regresaste a terminar tu turno, aunque nadie lo notó. Quisiera regresar ahí, justo a ese punto y que estés acostada a mi lado y despertarnos todas modorras tratando de recuperar la conciencia y tratar de poner las ideas en orden sin mucho éxito. Regrésame a ese punto, por piedad, por lo que más quieras, regresanos ahí para poder hacer las cosas diferentes esta vez, para que te puedas quedar y cumplir lo que tenías que hacer.

Tantos planes que te llevaste entre tus manitas.

Ley, perdóname, hice todo lo que pude y todo lo que creí correcto, perdóname por cada mala decisión, perdóname por no haber sido suficiente y no tener la fuerza ni la sabiduría para mantenerte a mi lado.

No te tenías que haber ido, no así, no ahora. Íbamos a envejecer juntas con nuestros achaques y nuestras manías y nuestros niños.

Le doliste mucho a mi Castielito, va y se sube a tu ropero y se hace bolita como si tuviera frío y se queda dormido en un rinconcito. Yo no lo alcanzo para abrazarlo. Ni siquiera puedo decirle que estaremos bien, porque ni siquiera yo lo sé. Si este dolor se empeora no me quiero ni imaginar del porvenir.

Mis niños me obligan a levantarme, también siento una responsabilidad enorme con la familia porque, créeme y tu bien sabes, si yo no tuviera a nadie ya estaría contigo ahora mismo. No hubiera durado tanto pero tantas obligaciones me detienen de sólo caer y de sólo dejarme ir.

Ahora mismo Yue está viendo cómo te escribo esto que espero que leas si aún andas por aquí.

Deberías de haber sabido que la mitad de mi te la llevarías. Esa mitad y la que me dejaste es la que más me duele. Yo no sé vivir sin ti, no tengo ni la menor idea de cómo hacerlo o de querer hacerlo, sólo sé que lo tengo que hacer y también eso me está matando.

¿Esto sin tí cómo se hace?

Te sigo hablando, me acerco a tu cuarto y te hablo porque me siento un poquito mejor, porque ignorarte o sólo pensar que ya no me escuchas me es insoportable.

Ya no quiero pensar, quisiera arrancarme la cabeza y dejar de pensar y de recordar. Ya no quiero, Yeya, ya no quiero.