domingo, mayo 24, 2020

La Nota

Ayer por la noche encontré una nota en mi celular que escribí el 31 de Marzo a la 1:07 am y escribiré sólo la primer parte:

Hoy en una noche díficil.
Momo, Nemo, Cheese y Jr duermen despatarrados en mi cama mientras yo me dedico a evitar un ataque de ansiedad. En la misma cama.
Tengo la incertidumbre y el temor de que se viene algo peor, no sólo para mi si no para gente que quiero y siento que mi ayuda no será lo suficiente cuando más necesaria sea...

¿Cómo pude ser tan estúpida?

Lo presentí un mes antes de que todo el declive iniciara y aún así no lo vi, no lo supe prevenir ni porque lo había presentido un maldito mes antes. Y entonces una culpa horrible se me vino en la boca del estomago. Tomé todas las peores decisiones que alguien en mi posición hubiera tomado, error tras error. Perdóname Ley!

Hoy se fue a poner la cruz a tu tumba, te volví a pedir perdón y por un momento me sentí un poco más tranquila, pero no fue suficiente. La noche anterior tuvo grandes consecuencias porque comprendí que merezco morir por haberte dejado a ti morir, por haber fallado. Yo era la única persona en la que confiabas y te fallé. Anoche sentí como si yo misma te hubiera matado y la culpa pesa más que cualquier pensamiento racional.

Ayer toda la familia me abrazó, me recordó que no estoy sola y cuánto me necesitan y me quieren y créeme que no hago nada al respecto por que no quiero provocar más traumas a mi Eddy o a mi Nany, porque ayer casi los escuché suplicando que viviera y no quiero provocarles más dolor, también porque mis seis niños necesitan que los cuide, porque ambas sabemos que nadie los va a cuidar como nosotras y estoy segura de que no quieres que yo los deje solos.

A veces fantaseo con que me dices que no hay problema, que lo pasado ya pasó (y luego te reirías como siempre lo hiciste al burlarte de mí con esa frase) que piensas que hice lo mejor y que cuando nos volvamos a ver arreglaremos cuentas, que no me siente mal porque es lo que yo haría si la cosa hubiera sido a la inversa. Jamás te culparía por alguna decisión, a mí me gustaría que siguieras tu vida lo mejor posible, lo más contenta posible porque yo te estaría esperando hasta que sea tu momento.

Luego también pienso que te arrebaté demasiado, me entra una culpa inmensa y la ansiedad vuelve a atacar sin tregua.

Te extraño mucho, aún me duele la idea de que ya no vas a estar conmigo nunca más, un hoyo sin fondo se instala en medio de mi ser y me da un miedo la perspectiva de la soledad, cosa que jamás me había molestado. No imagino una vida sin ti. ¿Qué voy a hacer sin ti?

Perdóname, Ley, jamás fue mi intención. Con gusto cambiaría de lugar contigo porque sé que lo merezco. Perdóname por arrancarte todos nuestros planes. No sabes cuanto deseo volvernos a ver y hablar contigo y escucharte y saber que estamos bien, que me perdonas y que al final no fue tan horrible como yo lo recuerdo.

No te preocupes, no voy a hacer nada estúpido, no por la familia, no por nuestros niños y no porque al final no me lo merezco, sería una salida fácil para mí, aunque te confieso que extrañamente no me veo viviendo tanto tiempo sin ti, y ya sabes que tengo algo de bruja, así que eso me tranquiliza un poquitin de un modo muy macabro.


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