martes, octubre 05, 2010

¡Cómo Pasa El Tiempo!

Parentesis

Me encuentro leyendo un libro medio raro, es una novela (creo) en la que se entrelazan las historias de varios personajes, como una cadena, y se desarrolla desde el punto de vista de cada uno de ellos (algo así como Amores Perros), lo curioso es que su forma es variada, la mayoría es poema, algunas veces es en rima y otras como narración clásica donde incluso entra el propio escritor, se llama El Mismo Mar de Amos Diggori... no, es del Mago de Oz..., ah! caray, tampoco, su nombre es de Amos Oz (lo sé, chiste malo). Tiffa lo tomó "prestado" porque me quedé sin libro para esta semana y eh aquí mi parte favorita hasta donde voy:

Una Niña Hinchada y Fea

Cuando se manifestó la enfermedad de su madre, Rico empezó a salir mucho de casa. De nada servían las suplicas de su padre. En invierno volvía casi todas las noches a las dos. Raras veces se sentaba al lado de la enferma. El amor de un hijo único es egoísta. A veces, cuando era pequeño se imaginaba que su padre desaparecía, que le enviaban a Brasil o se iba con otra mujer, y ellos se quedaban solos en el agradable círculo de una vida de consuelo mutuo. Al menos hubiera querido que todo el tráfico entre sus padres pasara por el cruce del hijo y no por un túnel a sus espaldas. Para él, ésa enfermedad fue igual que si de pronto su madre hubiera tenido una hija, una criatura caprichosa y mimada, parecida a él en cierto modo, en verdad, pero perversa. Pensaba que si se alejaba, su madre tendría que elegir entre alguno de los dos, y sabía que ella jamás renunciaría a él. Se quedó atónito cuando al final eligió a ésa niña hinchada y fea y a él lo dejó con su padre.

El tiempo no pasa de embalde

Es lo que siempre dicen y ahora que estoy a punto de cerrar una etapa de mi vida, me dispongo a hacer un breve recuento:

-Hace 20 años tenía 3 años.
-Hace 6 años, tenía hermana.
-Hace 5 años y medio me volví tía.
-Hace 5 años tenía hermano.
-Hace un año tomé una decisión difícil.
-Hace 5 días tenía lentes.
-Hace 48 horas tenía casa.

Nada dice; "ve y haz tu vida" como la amenaza de anulación de la privacidad por lo que me veo forzada a abandonar el nido e ir a la selva de asfalto a conseguir un cuchitril donde posar mi amada existencia. Tiempo límite, el próximo sábado y pese a eso, pese a que perdí mis lentes y me encuentro haciéndola de vendedora no estoy odiando octubre, al contrario, lo estoy amando y no sólo por lo nublado de sus días o su baja de temperaturas, creo que tiene que ver por el aroma de libertad que huelo en él.

PD. Odio pedir presupuestos para reponer mis lentes. Fui a una óptica y pregunté sobre un modelo decente de lentes, pero la tipa no me quiso anotar ni el precio ni el modelo de los que había escogido, pero al final quería darme una tarjeta. Acepto que el haberle dicho: "Para qué rayos quiero un tarjeta de una óptica donde hay unos lentes cuyo modelo ahora no recuerdo ni siquiera el precio, no tengo memoria fotográfica. Tal vez encuentre otros más caros pero los adquiriré porque no voy a recordar el costo que me ha dado, así que no, gracias" no era lo más educado, pero en verdad, iba a romper la tarjeta si la tomaba. ¿A caso tengo cara de traficante de lentes? 

4 comentarios:

Alex Kim dijo...

El cambio es duro
pero al menos podemos voltear a verlo y saber el por que llegamos a donde llegamos


saludos ( :

Mar dijo...

Claro, Mr Cookiedough, y de alguna forma me encuentro muy emocionada por este cambio.

Saludos.

Guerrero dijo...

Los cambios dan miedo pero lo emocionante es cuando volteamos y vemos que avanzamos mucho.


saludos

Mar dijo...

Eso espero, Guerrero.

Saludos.