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jueves, octubre 31, 2013

Evil

Ahí estaba yo con el citatorio en la mano, más de mil letras y solo cinco de ellas llamaron mi atención: Sábado, cuatro de la tarde.

La letra era como todas las letras, digo son letras, algunas cursivas, algunas negritas otras escritas con la sangre que se iba a derramar, sangre que me pertenecía y pues no quería que se derramara. ¿Qué hacer?, o tal vez sería más específico preguntar ¿Qué hice?

Bueno, para ser sincera sabía qué había hecho pero hasta cinco segundos antes pensaba que no era algo tan grave como para un citatorio, obviamente me equivocaba, obviamente me estaban diciendo que me equivocaba. De nuevo: ¿Qué hacer?

No era como si me pudiera esconder. Soy de las personas que si ven que viene un golpe que no pueden evitar es mejor recibirlo de pie lo más rápido posible y preparar lo hielos para bajar la inflamación (Y con "hielos" me refiero a alcohol, por supuesto), entonces confirmé mi asistencia y respiré hondo. Era inicios de semana así que enterré el asunto hasta la fecha prevista.

No tenía defensa como tal porque simplemente no me parecía algo grave.

Me dirigí al lugar acordado, sola, porque era lo mejor, no quería testigos de lo que sea que fuera a pasar, tal vez en el fondo sabía que aquello se iba a poner feo. 

Durante el camino (casi dos horas) me convencí a mí misma que aquello no era grave, que no podía ser grave y que no debería ser grave. Tal vez no sea la genio que creo que soy.

Llegué al lugar y ocurrieron todas las formalidades pertinentes, querían dar un aire de ligereza, lo que por supuesto era significado de todo lo contrario, de pronto el momento no se podía retrasar, era tiempo de tratar el asunto. Subí al banquillo de los acusados y él, con su toga negra, peluca blanca y martillo en mano comenzó el juicio, la lectura de los cargos (aunque pocos, muy graves) y los motivos por los que él creía que era culpable.

Escuché cada una de sus palabras juzgonas. Algunas me dolieron, otras me molestaron y otras tantas me decepcionaron. Mi juez había sido uno de los mejores malditos que he conocido en mi vida y ahora estaba ahí señalándome con el dedo, acusando y juzgando.

Los cargos no eran desconocidos, las acusaciones no eran nuevas, todo lo sabía porque soy yo y me conozco de principio a fin, puedo deletrearme de pies a cabeza, soy yo la que me ve a los ojos todos los días frente al espejo, no hay nada nuevo que alguien ajeno pueda decirme, pueden mentirme, pueden equivocarse pero al fin y al cabo soy solo yo.

Por un momento mis zapatos se cambiaron por tenis, me creció barba, un bastón en mi mano derecha apareció y el la otra un frasco de Vicodin. No había diferencia en lo que me pasaba con uno de tantos capítulos que había visto de House, cuando le reclamaban ser ... pues House. 

La situación era estúpida pero no por eso menos real, menos abrumadora ni menos molesta. Me pasaba, yo estaba ahí siendo acusada y hallada culpable de todos los cargos. Yo era la mala de la historia y me lo estaban haciendo saber de una forma directa y sin rodeos: "Tienes que cambiar" me dijeron.

Desde ese día llevo una etiqueta de "Dangerous" en mi espalda. No es que no lo supiera pero digamos que ya es notable. Tal vez tenga que pedir disculpas pero en mi cabeza no importa cuánto lo diga o cuánto lo intente simplemente no me lo creo y pues puedo ser maldita pero jamás no ser yo y tal vez solo tenga que mentir.

martes, agosto 24, 2010

El Club

Voy a fundar un club, un club de esos en que los miembros terminan contándose sus penas y abrazándose, llorando y para cuando tengan miedito, o se sientan inseguros o que alguna jovenzuela no los salude de beso, puedan hacer una reunión de urgencia y ofrecer apoyo incondicional. Imbéciles. Aquí el anuncio: 

Club Lady-Boy


¿Se siente sólo?
¿Siente la necesidad de una amiga, novia, whatever?
¿No tiene los pantalones suficientes para tratarla?
¿Lo ha rechazado de mil formas pero usted insiste?
¿Le da miedo quedarse sólo con aquella chica?
¿Pone a todo volumen canciones de banda que ella no escucha?
¿Le hace falta un reboso para cubrirse el rostro frente a ella?
¿Necesita el apoyo físico y moral de un puñado de idiotas?
¿Cree que la vida es injusta con usted?
¿Necesita de un tercero para hacer citas, reclamos, conversaciones?
¿Necesita que alguien lo defienda?
¿Es usted un imbécil?


Venga con migo, tengo el club ideal para usted Lady-Boy.


Los beneficios que ofrece el Club Lady-Boy:

1. Curso para hablar mediante sonidos guturales (shh,shh; fiu,fiu; ejem; etc.)

2. Libro de consejos mediocres para toda ocasión.

3. Juego profesional de tapones para oídos.

4. El manejo de diferentes aparatos electrónicos para la comunicación, ya sabes, por lo de preferir la comunicación  no personal o acompañado de un puñado de maricas iguales que tú. Si no lo posees, en el club se te proporcionará uno.

5. Reboso de diferentes colores para cuando te de el ataque de pena e inseguridad.

6. Manual de Las Risas Más Estúpidas.

7. Manual de Las Preguntas Idiotas Vol. 1 y 2.

8. Klenex para toda ocasión.

9. Curso de Cómo Vengar Las Desilusiones Ajenas.

10. "Amigos" sin vida propia para que te ayuden con la tuya.

11. Bonus: Un Emo con todo y sus pantaloncitos apretaditos, pelos sobre el rostro y las ganas de suicidio, por si el curso falla que siempre tengas una opción.

Si tú, el vecino, el amigo de un primo de un vecino contestaste "Sí" a alguna de las preguntas inscribete ahora mismo. Si dejas pasar tiempo los lugares se pueden acabar.


Llama ahora a los teléfonos:

01-800-soy-un-marica ó 01-800-soy-un-imbécil

Comunícate por vía Web:

soyunmarica@maricasunidos.com

No pierdas tu oportunidad de dejar de ser un marica y convertirte en todo un Lady-Boy.




PD1. Lamento el rosa friega-retina, pero creo que era necesario.

PD2. Para mí Marica No es sinónimo de Homosexual.  

PD3. Me pongo ingeniosa cuando me exasperan. ¡Carajo!

PD4. En verdad estoy encabronada.

PD5. No escribo más o esto se va a volver lenguaje tepitero.


miércoles, julio 28, 2010

Stronger Than Me

Al Diablo Con El Diablo. ¡Esperen, esperen!, no estoy empezando a maldecir. Todavía. Es el título de una película, ¿la han visto?, sale el simpático Brendan Fraser. La trama es sencilla. Brendan es un looser que está enamorado de una tipa que no sabe siquiera que existe y sin contar que sus compañeros de trabajo lo humillan a cada rato. Se le aparece un sensual diablo y a cambio por su alma le ofrece creo que siete deseos, los cuales Brendan gasta para hacer que la chica de sus sueños se enamore de él. Todos sus deseos terminan siendo un desastre.

Me voy a enfocar en un deso en partícular: Pide ser sensible, dado que al leer en su diario se entera de que a ella le gustan los tipos sensibles, pero como es el diablo pues todo sale mal, así que lo hace tan sensible que llega al grado de que se pone a llorar por ver un atardecer y ella decide irse con el tipo rudo... es más gracioso en la película.

El punto: Hay hombres tan sensibles, mejor dicho: débiles en el sentido más literal. ¡Dios!, en verdad me desesperan.

Yo soy altamente sarcástica. No, ¿en serio?, estoy exagerando.

No soy una "Princesa", si leyeron el post anterior sabrán a qué me refiero. No se confundan, respeto no es lo mismo a delicadeza... jeje, ¡Carajo, sería educada si no me dejarán tan fácil insultarlos!

Por ejemplo, A. aguanta mis sarcasmos sin quejarse y sin que se sobe por cada pedrada que le doy. Podrá tener cara de señorito y fresa si quieren, pero no es tan "delicado", con él no me tengo que fijar lo que sale de mi boca, pero ¡Argh!, en serio, me fastidia esa debilidad que provocaría en cualquiera estarse disculpándo cada cinco minutos, pero yo ¿DISCULPARME?, Ajá, claro, despues de mi lobotomía.

Le pregunté:

-¿Siempre eres así de sencible?

-Es que me daba pena.

¡Santos tallarines!, le podía haber conseguido un sombrero de paja y un reboso para que se tapara el rostro.

Me choca callarme mis comentarios, para lograrlo tengo que morderme la lengua porque Ann no es tan fácil de controlar, así que decidí desde hace mucho no atarla, pero es que se ofenden tan rápido que parece que se van a deshacer en cualquier momento.

No voy a cambiar. No muchos aguantan. Ergo: la mayoría huye.

Caray, es que ¿a caso nadie conoce a House, Sherlock, Peter Parker, a Mí? No, no, no.

Ok, trataré de no resaltar la debilidad de los demás, solamente pido un poco de ayuda y que no sea tan notable, porque tengo mucha imaginación y mi mente vuela a velocidad de la Snitch dorada, y si no eres Harry pues no podrás frenarla.

Lo único bueno es que tengo la canción perfecta para él, y  como no sabe inglés el... ¿hombre? no se ofende.

Stronger Than Me. De quién más sino de la Amy Winehouse.



You should be stronger than me
You been here seven years longer than me
Don´t you know you supposed to be the man?
Not pale in comparasion to who you think I am
You always wanna talk it through
I don´t care
I always have to comfort you
When I´m there
But that´s what I need you to do
Stroke my hair.



Cause I´ve forgotten all of young love´s joy
Feel like a lady, but you my lady boy.

Yo should be stronger than me
But instead you´re longer than frozen turkey
Why´d you always put me in control?
All I need is for my man to live up to his role
You always wanna talk it through
I´m OK.
I always have to comfort you
Everyday
But that´s what i need you to do
Are you gay?

Cause I´ve forgotten all of young love´s joy
Feel like a lady, but you my lady boy

He said the respect i made you earn
thought you had so many lessons to learn´
I said you don´t know what love is get a grip´
Sounds as if you´re reading from so other tired script...


Lo que sigue ya no aplica.


Podría cantarla en su cara a gritos y él no entendería ni "J", igual y creo que no entiende la mitad de lo que digo, ya saben: algunos son sordos ante la ironía, y ése es el único lenguaje que hablo fluido, fluido.

lunes, julio 19, 2010

Shame For Me

A ver Marcia, dime qué carajos estabas pensando...

Dime ¿cuántas veces criticaste a las chavas de tu anterior trabajo porque siempre terminaban sus reuniones poco sociales con el famoso "Te quierou un shingouu güey" y entre lágrimas de cocodrilos por recuerdos pasados que en fechas recientes tienen la misma importancia que el clima en Narnia?

¿Cuantas veces te hiciste a un lado cuando veías a tus tíos abrazándose y diciendo (o por lo menos traducías), "Te quierou un shingouuu carnaaal"?, ¿Cuántas veces has dicho "Malditos llorones, que ya no beban si no se saben comportar"?, ¿Cuántas veces te alzaste el cuello y dijiste "Yo bebo no para ponerme a llorar sino por diversión. Yo me la paso riendo todo el tiempo porque me dan ataques de risa"?

¡Eres la vergüenza, Marcia!

Sé que no terminaste diciendo la famosa frase cliché que tanto odiamos, pero ¿qué me dices del resto?, y ¿sabes qué fue lo condenadamente peor?, que ni siquiera estabas tan ebria como para que se te soltara la lengua.

El vodka sabía a alcohol del 86, pero te lo paso porque te lavaron el cerebro, pero no era excusa.

¿Qué la música no ayudaba?, no me vengas con ese cuento, has soportado bastante más que eso, o ya se te olvidó lo de la reunión del domingo pasado, rodeada de tíos y principalmente de uno del cual hubieras agradecido bofetadas reales a la mención de tu demonio. Lo soportaste aunque tenías los tequilas encima, reaccionaste bien, te encabronaste e hiciste lo que haces en esos  casos: HUIR. ¿Qué paso en la madrugada del domingo?

Nosotras no somos así, no debemos ser así, tú sabes lo que significa: Debilidad y tu no eres débil. Ni siquiera Karolina es débil, pero lo que tu dijiste rayó en lo patético. ¿Qué rayos estabas pensando?

Ah, ya sé: No estabas pensando.

Ok, hace poco nos dimos cuenta de lo fuerte que podemos llegar a ser, pero eso no justifica comenzar a tentar el destino. ¿Qué hubiera pasado si el muro se hubiera venido abajo? Yo te diré que hubiera pasado: Estarías revolcandote en la miseria de tu mente. El hecho de que estas en estado de insensibilidad no significa que hayamos salido ilesas del tremendo resbalón.

¿Cuál es tu problema?

Agradeces que Tiffa te vea y te hable como si no hubiera oído nada, porque ella sabe que no soportas hablar de eso y le agradeces que haga como si nada hubiera pasado, pero ¿qué hay de ti?, tu sabes lo que ella escuchó, sé que te invadió la vergüenza pero todo fue tu culpa.

Agradeces que nuestra Sista también sepa guardar silencio, ella no lo comparte con la misma intensidad, pero te entiende y sabe que no es necesario mencionar nada al respecto y también se lo agradeces, pero eso no borra el hecho de que nos pusiste en grave peligro y en vergüenza.

Te reconozco que al final te hayas detenido, cuando comenzabas a tomar conciencia de lo que salia de nuestra boca, pero gran parte del daño ya estaba dicho.

Y no te contentaste con eso. Sabes que a veces es malo pensar tus decisiones, pero cuando se te mete algo en la cabeza no hay manera de sacarlo ¿verdad?, y en parte está bien pero el problema viene cuando las cosas no salen como se ven en tu cabeza. ¿Recuerdas la decoloración y la aplicación de tres tintes en menos de 48 hrs?, ¿recuerdas cuándo fue?, ¿recuerdas qué habías hecho antes? Te cortaste el cabello que estaba bastante largo sólo porque querías cambios, para ver si así ya no te sentías en pausa. Unas semanas después decides aclararte el cabello pero te quedó color calabaza, tres tintes después volvió a parecer un tono normal cosa que tu cabello resintió demasiado. ¿Recuerdas porqué lo hiciste?, si no lo quieres decir yo te lo digo: Estabas tratando de salir del agujero en que nos encontrábamos, querías cambios, pensabas dejar atrás más de media vida y con ella tu apariencia pensando que cambiar por fuera te iba a ayudar a comenzar por dentro desde cero, pero te equivocaste porque no funciona así.

Ahora tenías una buena idea, pensabas cortarte el cabello y estaba bien, hasta el momento en que por lo ocurrido la madrugada del domingo empezaste a sentir que era una necesidad. No lo pensaste. Querías un cambio como si el cabello cortado se llevara lo que habías dicho ésa madrugada, pero no iba a ser así, y ¿en qué terminó todo? No, ni siquiera quiero ver tu reflejo en el espejo.

Ahora, vamos a hacer un recuento de lo provechoso antes de declararte una mala copa oficialmente, porque no debemos caer tan bajo:

1. Encontraste un nuevo sobrenombre para Tiffa: "Oh-Diosa", es genial y lo supiste usar en los momentos adecuados (no voy a tomar en cuenta cuando se te cruzaban los cables y terminabas diciendo "Oh-Gran-Diosa", por que ese ya no era divertido)

2. Adquiriste House y te das cuenta de que lo adoras más de lo que pensabas.

3. ...

No recuerdo más. Estas oficialmente jodida.

El domingo por la mañana tu paranoia o trauma u obsesión por la limpieza se incrementó potencialmente de formas insospechadas. Terminaste limpiando y lavando todo lo que estuviera a tu alcance, pero reconozco que eso no fue tan malo... a excepción de que Tiffa nos quería encerrar en un manicomio o darnos de bofetadas por ponerte de limpiadora compulsiva, pero ella sabe que estas mal de la cabeza y lo soportó lo mejor que pudo.

Debes comportarte. Debes pensar antes de hablar. No puedes seguir de ésa manera. Esta fue la primer vez, pero que quedé bien claro que será la última.

Ann.

jueves, junio 24, 2010

Controlando lo Inevitable

La habitación oscura, no había nada de mobiliario a excepción de una silla debajo de una bombilla de bajo voltaje que apenas la alumbraba. En la silla un hombre medio consiente y muy ebrio que escuchaba en silencio los ruidos de la ciudad que se filtraban por la ventana detrás de él y sintiendo el azote de un viento de media noche.

A veces murmuraba pensamientos incompletos e incoherentes, otras tantas sonreía  quedo moviendo ligeramente su cuerpo. Su nariz sangraba levemente al igual que su labio inferior, pero gracias a los efectos del alcohol no era consiente de la molestia, y minutos después cayó en la inconsciencia.

Al abrir los ojos y tratar de enderezarse notó un dolor agudo en el cuello debido a la postura en que había estado. Ahora más cuerdo, miraba alrededor lentamente y tuvo la sensación de deja-, la misma oscuridad, la misma bombilla, los mismos sonidos de la ciudad que entraban por la ventana sin cristal y con una cortina bastante roída. En la habitación escuchó los sonidos propios de una casa abandonada, ruidos de cañería, roedores correteando por sus pies y entre toda la inmundicia de olores, se percató de un perfume dulce y penetrante, y no fue hasta que su vista se acostumbro un poco a la oscuridad que se percató de un par de ojos tan brillantes como los de un felino, pero no tan redondos.

-¿Quién está ahí?- preguntó a voz de grito que fue ahogado debido a lo grave que salió de su garganta.

Un eco suave le devolvió la pregunta y perdió de vista esos ojos, que al final, pensó podrían ser de algún gato.

La sed le carcomía la garganta y comenzó a luchar inútilmente contra sus ataduras, fue entonces cuando intentó recordar cómo es que había llegado a aquella situación. Al principio acudieron imágenes revueltas y confusas mezcladas con el deseo desesperante de agua, de moverse, de salir a darse un baño debido a que había desahogado sus necesidades en la misma silla. "Soy yo el que huele a mierda" Concluyó.

-Si- resonó una voz lejana, como si el propio eco contestara a la conclusión de sus pensamientos, pero fue tan bajo que después de un momento de silencio, creyó haberlo imaginado.

Intentó mover la silla y cambiar de lugar, pero era demasiado grande y pesada, y corría el riesgo de caer al suelo.

Recuerda- se exigió, como hombre cabal que siempre ha sido- piensa cómo carajos llegaste aquí. Piensa cómo vas a salir de aquí.

Entonces la primera imagen llegó:
Estaba atardeciendo. Con un traje muy elegante y caro se giró para cerrar la puerta de su departamento. Silbaba, pero no recordaba el porqué, no era importante. Bajaba las escaleras saludando a los vecinos que le sonreían, escuchando a sus espaldas comentarios alagadores: "Es un buen muchacho, muy responsable", "Pero qué bien parecido es, podría pararme frente a su departamento con sólo una bata a medio abrochar", "Ese es joven e inteligente, va a llegar lejos"

Salió a la acera donde los últimos rayos de un sol otoñal le iluminó el rostro y entró en un automóvil negro.

Lluvia caía fuera de la habitación, el viento era más frío y se percato de su ropa desgarrada. ¿Cuándo fue eso?, se preguntó, por alguna extraña razón, sentía que ese recuerdo era muy viejo, pero prefirió seguirlo ya que era el único que tomaba forma en su mente.

Era un bar, muy elegante. Todos lo miraron entrar; los hombres con cara de admiración y las mujeres con cara de deseo, saludó a un par de personas que extrañamente ahora no recordaba ni sus nombres y se dirigió a la barra, pidió su trago de siempre y lo bebió de un solo movimiento, le quemó la garganta, pero era agradable y de inmediato le sirvieron otro. Una chica lo miraba desde un extremo, la oscuridad cubría la mayoría de su rostro, pero parecía ser bonita. Con un trago extra se dirigió hacía ella. Esa noche no la pasaría solo.

"Un trago", resonó como eco en su cabeza. La boca estaba completamente seca y lo distraía de los recuerdos. Más que otra cosa deseaba un poco de agua, y como si eso hubiera sido invocar sus sentidos corporales, fue consiente de la presión de las cuerdas en sus muñecas, ahora sentía la quemazón y la piel irritada por ellas. Los dolores musculares por permanecer tanto tiempo en ésa posición. ¿Cuánto tiempo he pasado aquí?, murmuró, pero trató de sosegarse, pues podía sentir un leve pánico subirle por la columna. Aún no -se ordenó- Aún no.

De nuevo se encontraba en el automóvil, sonreía y una carcajada ajena le indicó que no iba solo, conducía por una carretera casí desierta y con el radio a todo volumen, tratando de entonar una canción por él conocida.

La casa era vieja, lo había notado, como aquellas que están bajo viejos hechizos, pero ella le sonreía, le coqueteaba hasta que llegaron a la entrada, entonces fue como si hubiera cambiado de acompañante, el rostro ahora era serio y aquella mirada coqueta había cambiado por una hostil.

Después imágenes imposibles, teñidas de rojo sangre se agolparon en su mente. Había sangre, mucha. Sus manos podían sentirla: tibia y pegajosa. ¿Acaso era su sangre?

-No- contestó de nuevo aquel eco y el se quedó quieto abriendo los ojos más allá de lo normal pero el pánico lo había abrazado sin previo aviso y ocasionándole una ceguera parcial, ni siquiera podía ver sus propias manos.

-Por que ya no las tienes- dijo aquella voz casí al oído.

Fue como si hubieran encendido las luces: Vendas blancas envolvían los extremos de sus brazos con manchas sanguinolientas. Su respiración comenzó a alterarse, lágrimas escurrían por sus ojos quitándole visión.

Entonces apareció un espejo frente a él, se miró en la silla, su aspecto horrorozo y sucio, donde las vendas blancas resaltaban su actual pérdida, pero algo andaba mal, su reflejo le sonreía y entonces comprendió todo.

-¿Hasta cuándo?- preguntó con una sonrisa amarga, de pronto el pánico despareció y el desprecio ocupó su lugar.

-Siempre- contestó su reflejo, con la misma sonrisa- cada noche, todas las noches. Hasta que no puedas recordar nada, hasta que quedes por siempre en esta silla, como ella y como yo.

De la nada apareció la chica del bar a su lado con un aspecto demasiado lúgubre que a él sólo le ocasionó una sonrisa burlona.

-Entonces nos veremos mañana- dijo mirando a su reflejo y tomando impulso se arrojó al piso.

Luz entraba por un gran ventanal, era de día y respiró tranquilo al verse en su departamento. Tomó el reloj: cuatro de la tarde. Tenía una cita, no recordaba con quién, pero se alistó para ella saliendo del departamento a las siete en punto. Sonreía, una vez más le había ganado al pasado y sintiéndose dueño de un poder infinito comenzó a silbar, se cruzó con algunos vecinos y les sonrió como siempre lo hacía, faltaba poco para salir cuando escuchó el final de algunos comentarios: "... joven e inteligente, va a llegar lejos"

Se detuvo de inmediato, pero no por mucho tiempo, sus pies cobraron voluntad propia, incluso el silbido no pudo detenerlo, salió a la acera donde ya había visto el sol otoñal que lo iluminaba y subió al automóvil. Sólo sus ojos mostraban el pánico que le inundaba por dentro.

PD. Para no olvidar que aveces escribo no sólo de mí.

sábado, mayo 29, 2010

No Deberías



Alguna vez leí: ¿Qué se espera de un día que empieza con tener que levantarse?

Era una frase de la famosa Evil Shadow y creí que era de esas frases que no tiene errores y que pasan a la inmortalidad si te gusta dormir, en mi caso no pero aún así me gustó y llegó el BENDITO día para usarla.

Hoy, día sábado tuve que ir a trabajar y no me desagradó mucho la idea, y de hecho el trabajo no estuvo mal, el problema es que hubo más imbéciles de lo normal.

Bastaba con haber arriesgado mi vida en dos ocasiones en el transporte, pues al parecer hoy los conductores estaban más idiotas que de costumbre, pero qué se le puede hacer. Bien, puedo soportar un sin fin de enfrenones y aceleraciones bruscas que juro que yo podría manejar mucho mejor sin saber hacerlo, pero bien, uno se tiene que transportar y sabe que a la mayoría de los hombres tras un volante se les mueren las neuronas, un extraño fenómeno pues hasta ahora no he conocido a alguno que tenga un poco de sentido común tras el volante.

Con una HERMOSA combinación de un imbécil al volante, idiotas (pasajeros, por el deliciosisimo santo MENESVOL!!, uno se venía tocando los bíceps como si tuviera y mirándome de forma extraña) un imbécil que venía casi encima de mí, y lo hubiera soportado muy bien, pero para aderezar la variedad se subió una pareja de ineptos con su hijo, del cual tuve que aguantar sus lloriqueos durante veinte malditos y eternos minutos y ni aún con Rammstein a todo volumen pude ignorarlo.

Bien, sí estoy frustrada y fastidiada. Durante veinte minutos idee cientos de formas para taparle la boca al escuincle, torturar dolorosamente a sus padres por no poder controlar a un niño menor de cinco años, asesinar al que estaba a mi lado y sacar por la ventana a los dos idiotas que se creían los más musculosos de villa-combi.

La verdad por lo regular soy tranquila, si no me molestas, yo no te molesto, como los perros... ja soné muy Momo, pero bueno, me dí cuenta que sí hay cosas que me molestan y para distraer mi mente en el transcurso hasta llegar a mi casa, aparte de las imágenes sangrientas que Ann, Karolina y La Voz (créanme que después de cinco minutos de gritos del maldito mocoso La Voz coopero con las imágenes) fabricaban me puse a idear una lista de cosas que me molestan.

-Nunca se te ocurra hacerme enojar o fastidiarme mientras escuche algo de metal ligerón, algo como Manson, Korn, P.O.D y cosas así... Y si de verdad no quieres salir con una fractura NUNCA lo intentes mientras escuche Rammstein, digamos que es cuando Ann esta libre y sin control.

-No escuincles llorones, No escuincles molones, No escuincles preguntones... en conclusión: No Niños (ojo, las únicas excepciones son mis dos niños... sobrinos, de ahí en fuera a todos los quiero... sí, los quiero a no menos de diez metros de distancia de mi), una larga exposición a niños y el resultado es más terrible que Hulk en sus peores días.

-No prepotentes o creídos o acosadores, créanme, no les va nada bien. Un día a un imbécil, en el transporte público (para variar) quiso pasarse de listo, pero en serio, si no quieren perder una mano en el intento no me toquen, el idiota terminó con la punta de mi lapicero enterrado en la mano (¿recuerdan la amenaza hacía el profesor G?, digamos que no era la primera vez).

-No invadir mi espacio personal. No se me acerquen o toquen sin mi consentimiento, es algo que en verdad me exaspera, como E (¿se acuerdan de E, la de Robo de identidad, que solía abrazarme?), ella provocó en mi que responda agresivamente a tales acercamientos.

-No me obligues a escuchar música basura (banda, raggeton, cumbia, etc), no me obligues a ver programas basura (la oreja, ventaneando, Laura en américa, Lo que las mujeres callan (pienso que esos programas resaltan la estupidez de la masa y en particular el de la mujer)), No me obligues a escuchar chismorreo de personas que no me interesan.

-No perder mi tiempo. Si vas a decir algo, sólo dilo. Carajo, es que luego se tardan media hora para soltar la estúpida frase de: Me gustas, No tengo, No puedo, No quiero. Y no des excusas, caray si no se puede pues no se puede y punto, no me tienen que estar contando sus traumas para que al final con un simple NO podía ahorrarme algo de tiempo.

-No repetir instrucciones a menos que lo solicite, que son muy pocas veces. Soy una mujer de pocas palabras y simple. Cuando digo que No es NO y cuando digo que Sí, es un SÍ. En verdad odio a los que se creen Collins y la tonta regla de que cuando las mujeres dicen que "no" es "sí" y cuando dicen que "sí" es "no". Éso lo dijo un idiota que no entendía nada a su pareja para justificarse y no es verdad que sea cierto.

-Nunca acercarse cuando tenga mi lapicero metálico girando en mi mano, lo puedo girar entre mis dedos a tal velocidad que se desdibuja y tal vez por "ACCIDENTE" se me zafe. También aplica para bolígrafos, reglas, pinceles, peines o cualquier tipo de herramienta que pueda ser enterrada.

-No fastidiar cuando haya sol. Me altero, el calor a parte de provocarme dolor de cabeza, hemorragia nasal también altera mi estado de ánimo (hecho comprobado científicamente)

-No invitar a discos, bares, fiestas o reuniones en masa. En primera, me engento, no soporto las multitudes, no soporto los lugares cerrados ni la música "normal", no disfruto hablar con extraños.

-Nunca conducirme a lugares o espacios cerrados y mucho menos con más de cinco personas. Soy claustrofóbica, así que me altero, me entran unas ganas de asesinar cuando no hay aíre libre circulando por el lugar (excepto plaza de la computación... digo, se entiende el por qué)

-No colores Friega-retina. Odio los colores llamativos, en primera, en verdad dañan la retina, en segunda, son muy llamativos y en tercera... carajo, simplemente no los aguanto.

Sin duda hay más cosas que alteran mi ánimo, pero podría no terminar. 

Sinceramente, y aunque el post diga lo contrario soy relax, obvio incluyo a Ann, la mujer es tranquila, no pasa de querer soltar un par de críticas cada cinco minutos, pero no molesto a nadie, no me gusta el sabor de la bilis en mi boca y trato de ser pacifica y relajada la mayoría del tiempo, pero hay días y hay semanas y hasta años en que uno simplemente no aguanta toda idiotez que abunda en el país-continente-planeta, así que:

La Passeaportodaspartes.


PD. En este preciso momento el lapicero gira en mis dedos y A Perfect Circle suena a todo volumen, por si se les ocurre algún comentario ofensivo... igual y para cuando los lea (si es que comentan) ya esté tranquila de nuevo.

martes, mayo 25, 2010

El Trauma Traumado

Recuerdo...

Ayer divagaba por recuerdos ya que en mi trabajo se veía la misma actividad que en un cementerio, a excepción del partido de fútbol de México vs No-sé-quién y en el cual nos derrotaron 3-1, y la visita inesperada e inoportuna de un ... tipo, recordé cierto episodio de mi vida, de cómo a veces pienso que el tonto que intentó adivinar mi futuro no estaba tan equivocado como yo creía o simplemente es mi naturaleza el meterme en problemas, y no contenta con eso, ya que estoy dentro, me gusta empeorar la situación, pero bueno tienen que considerar que el siguiente no tuve totalmente la culpa... digo yo.

Imáginen a un tipo con el cerebro de Gregory House pero en lugar de título de medico pongánle el de ingeniero en computación, igual personalidad, de esos que se creen los mejores en lo que hacen y lo peor es que muy probablemente si lo son. ¡Como detesto esos seres!

Bueno, pues conocí a un profesor así y le llamaré G.

Yo era joven e inocente cuando lo conocí, primera clase, a las 7 am, cuarto piso y sin elevador. Debí haber adivinado que eso no era bueno, las primeras clases llegaba primero yo y después mis pulmones (los muy flojos no estaban acostumbrados a correr), pero bueno, con el tiempo las escaleras y yo fuimos grandes amigas, incluso hasta dejaban que me arrastrara en ellas si ya no tenía fuerzas para subir.

Ese maldito... sí, mejor en lugar de G le voy a llamar Maldito o Imbécil, no, muy largo..., bueno no importa, el punto es que él tenía la costumbre de que al empezar el curso agarraba a un alumno (masculino) como su puerquito, torturándolo cada clase haciéndole preguntas, la víctima por lo regular terminaba abandonando la clase a más tardar en un mes o menos, todo dependía de la resistencia, y es que muchos creían que con contestar "no sé" (me incluyo), el Infeliz lo iba a dejar en paz, pero NOOO, el muy maldito no te dejaba en paz hasta hacerte pensar en una repuesta.

Más o menos como dos semanas después de comenzar el semestre el House no había escogido a su víctima y todos felices, bueno, más bien dormidos... ok, admito que sus clases no eran nada aburridas, el Idiota tenía madera para ser profesor, nunca te dormía y para mí eso fue una cosa más qué odiarle al Maldito.

Una mañana de febrero, con frío estaba atenta a su clase cuando me preguntó directamente algo que yo ni tenía idea de a qué se refería y con lo que me encanta llamar la atención todos voltearon a verme, no les importó que me sentara en el rincón y que se les torciera el cuello, todos se las arreglaron para ver como me ponía de un tono rojo que un jitomate envidiaría.

Presionó algo pero lo peor aún no pasaba. Tiffa quería ayudarme (o eso quiero pensar) y respondió por mí, el Infeliz se dio la vuelta y a mi se me ocurrió darle una palmada en la espalda a Tiffa como agradecimiento, ése fue el beso de Judas, (aunque hubiera preferido la crusifixión de buen agrado si hubiera sabido lo que me esperaba). El Imbécil se dio cuenta y me leyó la sentencia de muerte... o tortura mejor dicho.

Habíamos sólo como cinco chicas en la clase, así que dijo que ya había escogido a su víctima, y esa era YO. La sentencia estaba dictada y no había forma de escape... bueno en realidad sí, simplemente podía darme de baja pero no, me gusta complicarme la vida además de que dejó bien sentado que me creía una ignorante y no esta dispuesta a permitirlo y sin contar que se me figuraba demasiado a mi demonio, no quería darle la satisfacción de correrme.

Las siguientes clases fueron una maldita tortura, pues aunque trataba de prepararme para su clase, siempre me salía con preguntas sobre cosas que no había estudiado (¿Porqué todos tienen el maldito complejo de lector de mentes?) y en cada clase terminaba colorada y sin respuesta. En menos de una semana todo mundo me conocía. GENIAL. Y el idiota presionando para que abandonara la clase.

Harta del trato me esforcé en verdad en esa clase, hasta que llegó el día en que en lugar de permitirle preguntarme, yo alzaba la mano por voluntad, y terminé contestando todas las preguntas, incluso las que no iban dirigidas a mí. Lo llevé a tal extremo en que un día me dijo: No, tú ya no, ya no es divertido si no te torturo, dale la oportunidad a otros de ser torturados.

Éso no fue de mi agrado, pues ahora iba la revancha, lo odiaba y le iba a hacer pagar por el trauma que significó para mí ésa clase, el hecho de que ya no podía pasar desapercibida ante todos.

En ésa clase siempre se me veía con apuntes, estudiando antes de que él entrara, hasta que el GENIO se le ocurrió sugerir que me convendría más una Palm, en lugar de mis "hojitas", a lo que contesté: "Claro, nunca se me había ocurrido, sólo esperaba que usted me lo sugiriera, mañana mismo la compro"

Ahí fue cuando empeoré mi situación, al Idiota no le gustó que le contestara así a su pregunta y ahí lo ven volviendo a preguntarme aunque ya no tuvo el efecto deseado por él, fue entonces cuando yo había tomado el control del estúpido juego.

Un día me alcanzó al final de la clase, ya me había percatado de que en clase trataba de ignorarme, según él para darle la oportunidad a otros, bueno, no importa, yo siempre salía de muy mal humor de ésa clase ý precisamente ése día llevaba mis bolígrafos en la mano y se le ocurrió preguntarme si en verdad lo detestaba.

-Yo no lo diría de ése modo, más bien diría que me gustaría ver mis bolígrafos clavados en su espalda (acompañado de un ademán amenazador... tipo Chucky)

OBJETIVO: generarle un trauma (del doble de la proporción al mio) al grado de no darme la espalda.

RESULTADO: objetivo conseguido.

Nunca en su vida me volvió a dar la espalda y se mantenía a dos metros alejado de mí, cosa que constato días después, volviendo a alcanzarme después de clase y usando a Tiffa como escudo, pero creo que también le generé sentimientos encontrados, pues termino diciendo que yo era una clase de Heroína (no droga, si no de las que tienen super-poderes... eso quiero creer yo), que siempre que hacía una pregunta para torturarnos yo actuaba como escudo absorviendo su ataque y regresándoselo.

La verdad y ya que estoy en confesiones, es que la sola mención de su nombre me altera, y suelo tomar mis bolígrafos como acto reflejo, pero el consuelo es haberle dado una lección para conmigo: Nunca presiones, no es bueno presionarme a menos que se estés apto para las consecuencias.

PD: Para que se den una idea de Ann, ella es como la linda criatura que sostiene los lentes en la imagen.