viernes, septiembre 05, 2014

I Miss Him



Oh stupid girl, love is only found in books and poetry. Not in life.
Mariam Hayaat Khan in Veer-Zaara

¡Dios!, ¿Cuánto tardé en darme cuenta?

Haz una lista, me decía a mi misma desde hace años. No lo creí necesario, no creí que tuviera la respuesta o las respuestas, plural suena más conveniente. Al final me quedé con un ¿Para qué hacerlo? No es que realmente importe hacerlo ahora. Y de todos modos lo voy a hacer.

Lo extraño. Es curioso porque no tengo qué extrañar, pero lo hago.

Es un eco que suena desde tiempos lejanos. No todos los días lo siento, solo algunos. Fingir que no me duele ahora no es tan trabajoso, ahora no me quita el aliento como solía hacerlo en aquellos años. No sé que años, o cuántos, sólo sé que fue hace bastante el tiempo, el suficiente para que solo lo recuerde en ciertos días.

Tampoco recuerdo cuándo lo conocí. Simplemente ya estaba ahí. Tirando de la manga de mi suéter para evitar que me atropellaran, dándome libros (aventándose, sería más exacto) que no podía no leer. También estaba ahí cuando escuchaba buena música que no conocía, o poniéndome jazz bajito mientras hablábamos para educarme.

Recuerdo que también estaba ese día cuando no quería levantarme de la cama, y también cuando decidí darle un giro a mi vida.

Estuvo aquella noche que tuve la pesadilla horrible y desperté con lagrimas en ojos jadeando, me rodeó con sus brazos y dejo hundirme en su hombro, me dejó mojarle y moquearle su playera sin una queja.

Cuando estaba aburrida no lo dejaba en paz, discutía con él por todo y si me dejaba ganar la discusión lo acusaba de condescendiente y si no daba su brazo a torcer lo acusaba de testarudo. Creo que sólo quería ver cuando se desesperaba exhausto por tanto argumentar. Al final por el cansancio o el hartazgo restregaba sus grandes manos desde su barbilla hasta su rizado espeso negro que despeinaba elegantemente, sólo entonces me callaba y me sentaba a su lado, lo besaba para que me perdonara mi berrinche.

Aun increíblemente esto no lo extraño. Había muchos días y horas en que no lo veía junto a mí. El tiempo es un tirano inclemente y a veces sólo no había manera de juntarnos. Otro día, me decía, le decía. Un día el Otro día no llegó.

No sé tampoco en que momento se fue o cuál fue la última conversación. No tuvimos despedidas, eso es seguro. Tampoco me arrepiento de eso, no sabría cómo despedirme de un personaje como él.

No sabría decir qué extraño de él. No estoy segura que lo extrañe en verdad, quizá sólo extraño la persona que era en aquellos años, aquella que aún creía, aquella cuyos pies no están tan atados  al piso, aquella que aún se deslumbraba por los colores del mundo.

Lo extraño, pero no a él.

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