viernes, noviembre 11, 2011

La Lluvia Es...

Lluvia: Agua que cae del cielo de muchísimas maneras, tantas y tantas, que casi podría decirse que hay una para cada quien y una para cada circunstancia. Se utiliza también como tema de conversación, como metáfora, como mero recurso de la imaginación. De este modo existe:

La que forma charcos y regocija a los niños porque les permite salir a empaparse y a chapotear en las aceras;
y la que pone de malas a los adultos porque a los adultos ya no les gusta jugar y se enferman cuando se mojan;
y la que cae de pie, y la que cae de perlas, la que nos viene como anillo al dedo;
y la fufurufa que nomás se da a desear porque siente que está a pedir de boca;
y la chiquita pero picosa que descompone semáforos y provoca accidentes y apagones;
y la lluvia de los enamorados, que lo mismo acaricia que se envuelve en lágrimas;
...
y la que nos viene encima sin agua va;
y la que vuelve más largas y más grises las tardes aburridas;
...
y la lluvia de estrellas que casi nadie ha visto;
...
y la delas aves que se quedan ahí nomás paraditas, chorreando por todas sus plumas y como diciéndole a la lluvia qué te hice yo para que me hicieras esto;
y la de los que no tiene un paraguas ni una manga de hule ni una muchacha al lado para compartir  la lluvia;
y la que nos deja solos en el mundo bajo un toldito en una esquina;
...
y la lluvia en la playa, que se desata porque enloquece de celos contra la mar;
y la que cae a cántaros o a cubetazos, como gustes;
y la que llueve sobre mojado;
y la que desnuda de sus colores al arcoiris;
y la que manda por delante tamañas nubesotas negras y a la hora de la hora a caso si chispea;
...
y la que primero de hace del rogar durante meses y meses y provoca las sequías y luego se olvida de sí misma y nos desborda los ríos, y nos inunda las casas y nos emperjuicia las cosechas y ya no hallamos la hora de hacerla que se vaya muy por donde vino;
y la lluvia triste de los entierros;
y la que se convierte en adverbio: lluviamente, lluvecidamente, enlluviadamente;
en adjetivo: lluviado, lluviante, enlluvecido;
en verbo: lluviar, enlluveces, enlluvecear;
y la que nos empaña los lentes, nos apaga el cigarro, nos echa a perder los papeles;
...
y la que nos hace ver nuestra suerte en los aviones;
y la que cae justo cuando nos ponemos los zapatos nuevos, el traje nuevo, el vestido nuevo;
y la que como el amo, llega cuando menos se la espera;
y la que como ciertos amores, se evapora tan pronto como llega;
y las lluvias que nos parecen eternas;
y las que permanecen en el olvido;
y las que nos marcan con su recuerdo...

La lluvia, pues, es todas las lluvias. Y es dichosa porque no tiene edad y hace lo que se le da la gana: llega cuando se le antoja y cuando es un capricho de larga. La lluvia es de todos y no es de nadie, por eso anda de aquí para allá, nunca la misma aunque siempre nos parezca igual.

La lluvia, niña que de jugar jamás se cansa, me está tirando sus piedritas de agua contra la ventana.

Diccionario De Juguetería. Agustín Monsreal.

2 comentarios:

Guerrero dijo...

Mucha lluvia, algunas mejores que otras pero al final lluvia.

Saludos!!

Mar dijo...

Pienso igual, Guerrero.

Saludos de vuelta.